Cada día, muchas personas conducen coches. Van al trabajo, a la escuela o a las tiendas. En las ciudades grandes, el tráfico suele ser muy intenso. Los coches se paran y arrancan todo el tiempo. El tráfico puede cansar y enfadar a las personas.
Los coches necesitan combustible para moverse. El combustible es una sustancia que hace funcionar los coches. Cuando los coches se paran en el tráfico, usan más combustible. Usar demasiado combustible puede ensuciar el aire. Esto no es bueno para las personas ni para el planeta.
Las personas pueden ahorrar combustible de varias maneras. Pueden usar autobuses, trenes o tranvías. Pueden compartir un coche con amigos. También pueden ir en bicicleta o caminar si la distancia es corta. Algunos coches consumen menos combustible, y los coches eléctricos no usan combustible.
Las ciudades tratan de ayudar. Hacen reglas para los coches y construyen carriles para autobuses y bicicletas. Enseñan a las personas a conducir de manera que se ahorre combustible. Si la gente sigue estas ideas, las ciudades serán más limpias y el tráfico será mejor.
Todos podemos ayudar. Usar menos combustible ahorra dinero y protege el aire. Pequeñas acciones pueden hacer una gran diferencia.
Palabras nuevas para recordar
- Tráfico – muchos coches en la calle
- Combustible – sustancia para mover los coches
- Autobús – vehículo grande para muchas personas
- Bicicleta – vehículo de dos ruedas que se puede usar
- Coche eléctrico – coche que usa electricidad, no combustible

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